Una ciudad que recuerda

Las calles de Ashfall no son un decorado. Guardan versiones antiguas de sus personajes: la esquina de una despedida, una ventana todavía encendida, el lugar al que juraron no volver.

En este cuaderno de ejemplo, el rojo aparece como un hilo entre esas imágenes. A veces es rabia; otras, la posibilidad de acercarse a alguien. La pregunta que guía la escena es sencilla: ¿qué cambia cuando miramos un lugar conocido con otros ojos?